Wagner dirigió los tres conciertos. 27 músicos, la mayoría alemanes, acudieron a Zürich, entre ellos se encontraban varios directores de orquesta. También participaron 110 cantores del propio Zürich. Para que los visitantes e invitados tuviesen la oportunidad de conocer mejor las frases musicales que se habían extraído del todo poético, Wagner el 14 de mayo dió lectura a los prólogos de los libretos de las tres óperas e indicó a los visitantes la conveniencia de asistir a otras conferencias. Así los programas del concierto contenían una información previa en la que Richard Wagner, entre otras cosas, decía que estos fragmentos sólo eran “unas muestras extraídas, más o menos fácilmente de la auténtica obra escénica y que al prescindir de ella permite escuchar la música de los momentos cumbre de los poemas en toda su pureza pregonando así su gran colorido tonal...”. A continuación seguían unas introducciones para cada fragmento que el mismo Wagner había hecho para estos conciertos. Bajo el título: “Explicaciones programáticas” han sido recogidas en la “Colección de escritos y poemas” de Wagner, por lo que no es necesario repetirlas aquí.
Los conciertos se convirtieron en un auténtico y triunfal “Festival Richard Wagner”, así el “Neue Zürcher Zeitung”, el 21 de mayo de 1853 constataba: «Los conciertos Richard Wagner han sido los acontecimientos de estos días. Este Orfeo puede decir de sí mismo: “Taño mis cuerdas y todos me seguirán”. Por desgracia este hombre fantástico debe rogar: “Dios, protégeme de mis amigos”, porque con sus desmedidos elogios lo perjudican más que lo benefician».
El 23 de mayo, al terminar el tercer concierto un corresponsal escribió: «Como siempre los aplausos fueron calurosos. Al final de la canción del Timonel estalló una gran ovación. Al terminar le fueron lanzadas al Maestro coronas de flores y se le dedicó una salutación verbal, ceremonia a la que Wagner correspondió con un simple y cordial agradecimiento y con un apretón de manos a la “prima donna”...» Al finalizar el último concierto, Wagner fue obsequiado con una cena y le fue entregada una copa de plata regalada por las damas de Zürich.